SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 7 - 3

miércoles, 17 de septiembre de 2014
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Núm. 7.                                                       JULIO                                                         1931. ________________________________________________________________________________              

             (Del periódico "La Perla de Valdepeñas" publicado entre los años 1931-1935)


                               Nuestro  Grabado
                                  Virtudes  de  la  Madre  Cándida: 
                                                   su modestia

   ¿Qué es la modestia? Es la virtud que modera y ordena nuestros sentidos exteriores y las actitudes y movimientos del cuerpo. Es, pues, la virtud de la templanza aplicada al continente exterior del hombre. Ella gobierna los ojos, substrayéndolos a toda licencia, a toda curiosidad malsana, a todo incentivo de liviandad o disipación. Ella regula los movimientos de la cabeza impidiendo la loca movilidad de los espíritus inquietos, ligeros y volubles. Ella viste decorosa pero pudorosamente el cuerpo, respetando la virtud ajena y haciendo respetar la propia. Ella tiñe de virginal carmín las mejillas cuando el pudor, que es el concepto de la propia dignidad y la vergüenza de la virtud asaltada, es objeto de un ataque de la indiscreción o de la malicia. Ella armoniza la gracia del donaire con la naturalidad, la elegancia y el lujo con la sencillez, la alegría y jovialidad con una edificante compostura. Ella, sobre todo, como virtud cristiana, respeta el propio cuerpo, aun en el secreto de la soledad, como a templo del Espíritu Santo, como a tabernáculo y sagrario de Dios, como a miembros de Jesucristo, con quien estamos configurados y compenetrados y aun transformados por la divina gracia. Por eso, cuanto más santa es un alma, tanto es más modesta.
   
     Jesús se apoderó del corazón de la niña Cándidita tan temprano, que desde que tuvo uso de razón expresó su voluntad de consagrarse a Él en el estado religioso. La pureza de la niña y de la joven Cándida, que llevó inmaculada al sepulcro, fué verdaderamente angelical. La naturaleza lejos de oponerse a la gracia en la obra de ir a Dios, le ayudaba de modo maravilloso. Aun cuando en la edad correspondiente la joven  Cándida empezó a experimentar la molestia mensual de su sexo, su determinación de renunciar absolutamente a toda esperanza del mundo fué tal, que en su sencillez la hizo dirigirse a Jesús en esta amorosa queja: "Pero, Esposo mío, ¿a qué esta incomodidad para mí?" Y Jesús, obsecuente con el deseo de su esposa, hizo que desde entonces desapareciera dicha molestia.
    
      Llamada por Jesús desde la infancia para pertenecerle por completo, la niña Cándida no pensó ni por un momento en agradar al mundo. Según crecía en edad crecía en gracia y en hermosura. Sus padres sentían el legítimo orgullo de tener una hija, a la par que tan buena,  tan agraciada, y querían exhibirla ataviada de elegantes vestidos. Cándida nunca se prestó a ello, y siempre quiso vestir modestísimamente, dentro de las exigencias de su honrosa posición.

    El grabado representa un episodio de su vida en el que se demuestra que la divina Providencia venía en auxilio de su elegida, para secundar sus planes de no  contemporizar en nada con el mundo y de conservar su corazón inmaculado para el Esposo Divino.

     El dibujante esta vez, como la otra en que la lavandera preguntaba a Cándida qué eran las manchas de sangre que ostentaban sus ropas y ella contestó que "serían de las chinches", ha equivocado la edad de la niña. En ambos episodios de su vida Cándida tendría de quince a dieciséis años; pero la substancialidad del hecho por eso no varía. El de nuestro grabado es el siguiente, tal y como lo relata su Vida en el número 18:
     
        "Era opuesta María Cándida a las galas y adornos con extremo. Un día, siendo ya mocita, se empeñaron sus padres en vestirla con elegancia, contra toda su voluntad; pero apenas salió a la calle, sin saber por dónde, se le acercó un perro y se lo deshizo todo, sin hacerla a ella el menor daño, confirmando así el Señor lo agradable que le era la singular modestia de la joven María Cándida."

   Las luchas que hubo de librar María Cándida para conservar la fidelidad jurada a su Esposo celestial, se pueden congeturar por la siguiente carta que, con fecha del 20 de Diciembre de 1860, escribió ella misma a doña Juana Vizcaíno, que dice así: "Yo, hija mía, sabes que te tengo dicho el modo que tuve para ser religiosa. No lo preguntaba; sabía que el mundo no era para mí, y sin embargo que tenía cuanto puede halagar, como son riquezas y ser guapa, según me decían, y muchos lobos que me hacían la rueda y deseaban cogerme, los despreciaba y solo suspiraba llegara el día de dejarlo; y aunque me hubieran hecho emperatriz, jamás me harían desmayar. Como se sucedió, tuve que esperar tres años que duró la Constitución, por no tener la edad; esperé otros tres años, sin que las amenazas me acobardaran, ni las ofertas que me hacían me entibiaran. Así pensaba yo, amada Juana mía".

     Si tanta fue la pureza de esta virgen del Señor, y si la conservación de esta angelical virtud requiere tanto espíritu de mortificación, y particularmente una modestia tan escrupulosa, bien puede congeturarse hasta qué punto llevaría la custodia de sus sentidos y el rigor de su recato, que había puesto como custodios de su corazón, ya reservado para sólo Jesucristo.


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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
                                                       Pueden dirigirse a: MONASTERIO DE SAN DIEGO,
                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

                    Quienes deseen ayudar, con sus limosnas, a la causa de canonización de la Sierva de Dios, y a los gastos de edición de libros, estampas y reliquias, para dar a conocer su vida y propagar su devoción, pueden enviar sus donativos a nuestro Monasterio, por giro postal o por transferencia Bancaria a la cuenta corriente número:

                                             POPULAR   IBAN  ES12 / 0075 / 0556 / 52 / 0700777973 
                                                                    

SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 7 - 2

sábado, 13 de septiembre de 2014
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Núm. 7.                                                       JULIO                                                         1931. ________________________________________________________________________________              

             (Del periódico "La Perla de Valdepeñas" publicado entre los años 1931-1935)


                        Milagrosas efusiones de sangre 
                                          de una Santa Hostia.

                                     (continuación)

     El corporal ensangrentado de Walldueren.- El año 1330, bajo el reinado del Papa Juan XXII, un sacerdote llamado Enrique Otto, tuvo la desgracia de verter el cáliz consagrado, en la iglesia de San Jorje de Walldueren, en Badén (Alemania.) El espanto del sacerdote convirtió  su miedo en horror al advertir sobre el corporal manchas de sangre. Temblando, escondió el ensangrentado corporal debajo de la piedra de altar.
    Esta admirable manifestación hubiera quedado oculta si Dios no hubiera decretado descubrirla para robustecer nuestra fe. El sacerdote se sintió oprimido de remordimiento y abatido de tristeza. Puesto en trance de muerte, descubrió a su confesor el paradero del corporal y su misterio, rogando recogerle y exponerlo a la pública veneración para gloria de Dios y confirmación de la fe del pueblo cristiano y amor a la Pasión de Jesús. Hecha esta confesión, el sacerdote murió con tranquila resignación.



     El corporal fué hallado bajo la piedra del ara. En medio de las manchas de sangre aparecía una imagen de Jesús crucificado. Al rededor del Crucifijo se distinguían once cabezas de Jesús coronado de espinas. Expuesto el corporal a la pública veneración, Dios premió la piedad del pueblo piadoso con muchos milagros. El suceso fué legalmente comprobado por el Obispo Gebhardo de Wurtzburgo. En el pontificado del Papa Enrique IV, en 1445, el corporal fué enviado a Roma. Cuando el Padre Santo vió el milagroso corporal; conmovido profundamente, concedió indulgencia plenaria al que lo visitase, comulgando en la iglesia de Walldueren. En dicha población se edificó una iglesia consagrada a dicho corporal para reverenciarle dignamente a su regreso de Roma. La imagen del crucifijo y las once cabezas son tan hermosas que dicen que ningún artista las ha pintado mejor.


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                             Arbol Genealógico de Sor Cándida
                                                             por D. Eusebio Vasco

   120.- D. José López y Córdoba (45 y 46). Procurador. Casó con (121) Doña Aurora Monllor y Carvatalá.
    121.- Doña Aurora Monllor y Carvatalá. Casó con (120) D. José López y Córdoba.
   122.- Doña Cecilia López y Córdova (45 y 46). Casó con (123) D. Ramón Caravantes y Cejudo.
   123.- D. Ramón Caravantes y Cejudo. Casó con (122) Doña Cecilia López y Córdova.
    124.- D. Rodrigo López y Córdova (45 y 46).
    125.- Doña Consuelo  López y Córdova (45 y 46).
    126.- D. Francisco López y Córdova (45 y 46). Casó con (127) Doña Concepción Garná y Palacios.
    127.- Doña Concepción Garná y Palacios. Casó con (126) D. Francisco López y Córdova.
    128.- D. León José Merlo y Gómez (49 y 51).
    129.- Doña Gregoria Merlo y Gómez (49 y 51). Casó con (130) D. Juan de Dios Santa María y Caminero.
    130.- D. Juan de Dios Santa María y Caminero. Farmacéutico. Casó con (129) Doña Gregoria Merlo y Gómez.
    131.- Doña Fernanda Merlo y Gómez (49 y 51). Casó con (132) D. Eusebio Vasco y Gallego.
    132.- D. Eusebio Vasco y Gallego. Abogado. Casó con (131) Doña Fernanda Merlo y Gómez.
    133.- D. Pedro Merlo y Gómez. (49 y 51). Casó con (134) Doña Dolores Núñez e Ibañez.
    134.- Doña Dolores Núñez e Ibañez. Casó con (133) D. Pedro Merlo y Gómez.
    135.- D. Juan José Lasala y Merlo (52 y 53). Farmacéutico. Casó con (136) Doña Sara Recuero y Medina.
    136.- Doña Sara Recuero y Medina. Casó con (135) D. Juan José Lasala y Merlo.
    137.- D. Diego María Lasala y Merlo (52 y 53). Registrador de la Propiedad. Casó con (138) Doña Eufrasia Maroto y Fernández.
     138.- Doña Eufrasia Maroto y Fernández. Casó con (137) D. Diego María Lasala y Merlo.
    139.- Doña María Belmonte y Anca (55 y 56). Casó con (140) D. Claudio Racionero y Real.
    140.- D. Claudio Racionero y Real. Casó con (139) Doña María Belmonte y Anca.
    141.- D. Federico Belmonte y Anca (55 y 56). Casó con (142) Doña Catalina Quijada y Bosch.
   142.- Doña Catalina Quijada y Bosch. Casó con (141) D. Federico Belmonte y Anca.
     143.- Doña María Josefa Recuero y Merlo (57 y 58).
     144.- Doña Cándida Recuero y Merlo (57 y 58).
    145.- Doña Rosa Recuero y Merlo (57 y 58).
    146.- D. Tomás Recuero y Merlo (57 y 58).
    147.- D. Antonio Merlo e Izquierdo (60 y 61).
    148.- D. Miguel Merlo e Izquierdo (60 y 61).
   149.- Doña Manuela Ahumada y Merlo (62 y 63). Casó con (150) D. Manuel Camacho y Hellín.
  150.- D. Manuel Camacho y Hellín. Casó con (149) Doña Manuela Ahumada y Merlo. 
                                                                      
                                                               (Continuará)

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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
                                                       Pueden dirigirse a: MONASTERIO DE SAN DIEGO,
                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

                    Quienes deseen ayudar, con sus limosnas, a la causa de canonización de la Sierva de Dios, y a los gastos de edición de libros, estampas y reliquias, para dar a conocer su vida y propagar su devoción, pueden enviar sus donativos a nuestro Monasterio, por giro postal o por transferencia Bancaria a la cuenta corriente número:

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SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 7 - 1

miércoles, 10 de septiembre de 2014
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Núm. 7.                                                       JULIO                                                         1931. ________________________________________________________________________________              

             (Del periódico "La Perla de Valdepeñas" publicado entre los años 1931-1935)


                            La  Madre Cándida y España

     La gloria y santa Valdepeñera, aparte de su caracter de santidad, posee un título ilustre que la hace acreedora al amor entusiasta, no solo de todos sus paisanos, sino de todos los españoles: fue una gran patriota; fue el pararrayos que detuvo la ira divina próxima a descargarse sobre nuestra querida España; obtuvo del Señor la promesa de una protección especial sobre su amada patria.
     Entre otros hechos, algunos de los cuales ya son conocidos de nuestros lectores, lo acredita la siguiente, que copiamos de su Vida:
      En tiempo de la guerra de Italia y de Napoleón contra los austriacos veía con gran pena la Madre  María Cándida todo lo que allí pasaba. Daba señales exactas de la gran batalla del día San Juan, de la tempestad que hubo al mismo tiempo, de la mucha agua que caía, llegando los arroyos a llevarse a los cadáveres, de cómo el agua iba a los ríos teñida de color de sangre de tanto muerto. Decía que daba horror el ver aquello y más aún el ver las almas que bajaban al infierno.
       El día de San Felipe Neri de aquel año, la manifestó el Señor cómo aquella guerra y terrible castigo lo iba a extender por toda Europa y por España, y se la presentó muy terrible y enojado contra los hombres por los muchos pecados que había y lo mucho que le ofendían. Viendo ella el castigo que iba a venir empezó a clamar al Señor y a suplicarle que detuviera su ira y se aplacara su justicia; pero no adelantaba nada hasta que se volvió a la purísima Virgen María y la dijo: "-Madre mía, me ofrezco en sacrificio para que se aplaque la justicia divina; si de algo valgo, aquí estoy dispuesta a lo que el Señor quiera de mí." La Virgen aceptó en seguida la oferta, la presentó al Señor y el Señor se aplacó, revocando la sentencia que tenía dada contra España; y vió la Madre María Cándida cómo la Santísima Virgen cogió la espada destinada para castigar a España y desarmó la ira de Dios. Luego la Madre Cándida empezó a sentir que la sangre toda se la subía de los pies a la cabeza hasta que la vertió por la boca, llegando a ponerse tan mal, que desde ese tiempo (26 de Mayo) hasta Agosto estuvo en la cama sin poderse mover, pensando muchas veces que se moría.
    Por Septiembre de 1860 vió la Madre María Cándida al Señor muy irritado y una como nube muy densa que amenazaba muchos males, particularmente un cisma, y el Señor con la espada levantada para descargar su ira sobre España: entonces la Madre Cándida pidió mucho a la Santísima Virgen que le desarmara y vió que la Virgen cogió la espada y desarmó al Señor. No se contentaba la Madre Cándida con orar ella con este fin de desarmar la ira de Dios contra España, sino que también encargaba a Don Manuel Raposo que pidiese mucho para que la Virgen aplacara a su Divino Hijo.

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                                            Fiesta de Julio:
        La Preciosísima Sangre de N.S.Jesucristo 

  El mes de Julio está dedicado a la Preciosísima Sangre de Jesús, precio de nuestra redención. Esa sangre divina vuelve a ofrecerse diariamente sobre nuestros alares para el perdón de los innumerables pecados de los hombres. El Señor, para encarecer la generosidad de su amor y para reavivar nuestra fe en el misterio del Sacrificio del altar, ha autorizado con estupendos milagros la verdad de su presencia en la divina Eucaristía. Pasamos a relatar los siguientes.
        
                  Cuatro milagrosas efusiones de sangre 
                                      de una Santa Hostia.

   En un pueblo de Francia, cerca de Reims, sucedió un admirable milagro eucarístico el 7 de Febrero de 1829. Al levantarse el párroco de la última genuflexión después de la consagración, la Santa Hostia despedía tal resplandor que le deslumbraba. Inmediatamente observó que la Hostia destilaba gotas de sangre. Temiendo engañarse requirió el testimonio del acólito, el cual dijo: "Cierto, yo veo la Sangre de Nuestro Señor en la Santa Hostia". Entonces el sacerdote hizo llegarse al altar a una religiosa Mercedaria que asistía a la misa, la cual al instante gritó: "¡Milagro, milagro!" Se acercaron otras religiosas seguidas por muchos del pueblo, y todos vertieron lágrimas admirando la Sagrada Hostia.


Hostia consagrada de la cual hubo efusiones de sangre 

    Las Hostias usadas en aquella localidad para la Misa, eran grandes, delgadas y esponjosas, llevando impresa solamente una cruz. La sangre se manifestaba en aquellas partes en que el cuerpo del Divino Salvador había tenido contacto con la cruz: la cabeza, las manos, los pies y los riñones. De esas partes rezumaba la sangre, y corría y así se mantuvo durante algunos minutos; tomando después un color carmesí brillante. Por algunos momentos se interrumpía la efusión, para continuar después hasta saturar la Santa Hostia; finalmente cesó y quedó cuajada. Para asegurarse los circunstantes contra una posible decepción, se apartaban unos momentos del altar; mas, al acercarse nuevamente, comprobaban el milagro como la vez primera. La Santa Misa quedó interrumpida por cosa de una hora; después continuó, y la Santa Hostia fué consumida por el sacerdote. Pero entonces descubrió que había sobre el corporal dos gotas de sangre, en el lugar en que reposado la Sagrada Hostia.
   Cuando el Eminentísimo Gousset, Cardenal Arzobispo de Reims, tuvo noticia del milagroso suceso, ordenó hacer una investigación eclesiástica, y mandó que el corporal fuese entregado al Deán de Sedán y lavado por él. El 29 de Abril se repitió el milagro durante la Santa Misa; pero en esta ocasión el sacerdote guardó secreto y terminó el adorable sacrificio.
El 8 de Mayo el milagro volvió a verificarse por tercera vez. El sacerdote procuró ocultarlo, pero un seminarista de Charlesville que asistía a la Misa, junto al altar, notó las manchas de sangre en la Sagrada Hostia, lo que no pudo negar el sacerdote. Por cuarta vez se repitió el milagro el 28 de Mayo. El sacerdote temblando, apenas pudo disimular su impresión. Esta vez el sacerdote consumió otra hostia que había consagrado. El pueblo, al darse cuenta, se precipitó al altar, y más de seiscientas personas desfilaron, comprobando el milagro. El sacerdote puso reverentemente la Santa Hostia en la patena y la guardó en el sagrario.
    Una severa investigación eclesiástica comprobó plenamente el milagro, constituyéndose aquel lugar en punto de peregrinación de millares de fieles de todas partes.
                                                        

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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
                                                       Pueden dirigirse a: MONASTERIO DE SAN DIEGO,
                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

                    Quienes deseen ayudar, con sus limosnas, a la causa de canonización de la Sierva de Dios, y a los gastos de edición de libros, estampas y reliquias, para dar a conocer su vida y propagar su devoción, pueden enviar sus donativos a nuestro Monasterio, por giro postal o por transferencia Bancaria a la cuenta corriente número:

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SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 6 - 4

sábado, 16 de agosto de 2014
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Núm. 6.                                                       JUNIO                                                         1931. ________________________________________________________________________________              

             (Del periódico "La Perla de Valdepeñas" publicado entre los años 1931-1935)

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                            Arbol Genealógico de Sor Cándida
                                                             por D. Eusebio Vasco

      101.- D. Eduardo Muñoz y Bermejo (35 y 36)
     102.- D. Francisco Muñoz y Bermejo (35 y 36). Casó con (103) Doña Filomena Martín y Espadas.
   103.- Doña Filomena Martín y Espadas. Casó con (102) D. Francisco Muñoz y Bermejo.
    104.- D. Emiliano Bermejo y Moreno (28 y 29), Médico. Casó con (105) Doña Josefa Troncoso. Después casó con (106) Doña Adriana Fernández.
  105.- Doña Josefa Troncoso, Casó con (104) D. Emiliano Bermejo y Moreno.
    106.- Doña Adriana Fernández.  Casó con (104) D. Emiliano Bermejo y Moreno.
     107.- Doña Consuelo Bermejo y Moreno (28 y 29). Casó con (108) Pantaleón Pérez y Rodríguez. Después casó con (109) D. Agustín Torrijos.
      108.- D. Pantaleón Pérez  y Rodríguez. Casó con (107) Doña Consuelo Bermejo y Moreno.
    109.- D. Agustín Torrijos. Casó con (107) Doña Consuelo Mermejo y Moreno.
       110.- D. Carlos Bermejo y Moreno (28 y 29). Casó con (111) Doña Luciana Rodríguez. Después casó con (112) Doña Lucrecia Piña.
    111.- Doña Luciana Rodríguez. Casó con (110) D. Carlos Bermejo y Moreno. 
       112.- Doña Lucrecia Piña. Casó con (110) D. Carlos Bermejo y Moreno.
      113.- Doña Dolores López y Córdova. (45 y 46). Casó con (114) D. Carlos Valdelomar y Merlo.
       114.- D. Carlos Valdelomar y Merlo. Abogado. Casó con (113) Doña Dolores López y Córdova.
    115.- Doña Petra López y Córdova (45 y 46). Casó con (116) D. Luis Caminero  y Redecilla.
    116.- D. Luis Caminero y Redecilla. Abogado Casó con (115) Doña Petra López y Córdova.
    117.- D. Diego López y Córdova (45 y 46).
    118.- Doña Matilde López y Córdova (45 y 46). Casó con D. Pedro Manuel Caminero y López.
     119.- D. Pedro Manuel Caminero y López. Abogado. Casó con (118) Doña Matilde López y Córdova.
                                           
                                                           (Continuará)


                                            Acciones  de  gracias   

    Yo, Carmen Vega, habiéndome llamado mi nuera Josefa Galindo porque estaba muy mala, y no habiendo preparativos para el paso, clamamos a la M. Cándida que nos amparase, ella apuradísima, y yo más, porque tenía que llegar la noche en tan triste situación, pero yo le decía: No temas, que la M. Cándida está con nosotras; toma, ponte esta reliquia de la M. Cándida, reliquia que yo la pedí a una de mis hijas. Ponerle la reliquia y al momento nacer una niña felizmente fué todo uno. Esto fué el 27 de Enero, martes, a las cuatro menos cuarto de la tarde, quedando agradecidísimas a la Madre Cándida. 
                          Valdepeñas, Calle Pocico, 24.

   Yo, Gabriela Castaño, vecina de Valdepeñas, hallándome en la aflicción de tener a mi esposo con la gripe y a mi hijo con la misma enfermedad más con inflamación en la cabeza que nos hacía temer, llamé al médico, el cual a ver a mi hijo, dice: Señora, esto es muy malo. En tanta aflicción, mi hijo y yo clamamos a la M. Cándida, implorando su auxilio y pidiéndole que nos sacara con bien y no tuvieran que sajar a mi hijo. ¡Qué poderosa es ante el Señor para alcanzar lo que le pedimos! Empezó a supurar con abundancia, y después de tres semanas de padecer, hoy se encuentra trabajando perfectamente, sin haber tenido que sufrir la operación. Mi hijo se llama Pedro del Fresno. En agradecimiento a la Madre Cándida se ha suscrito a LA PERLA, y yo en agradecimiento por la salud de mi esposo y de mi hijo, doy una peseta, y esto lo publico para gloria de Dios y confianza en su Sierva.      
                              Valdepeñas, calle de Cantarranas, 12.


                        SÚPLICAS AL NIÑO DEL CONSUELO POR                                    INTERCESIÓN DE LA MADRE CÁNDIDA.

   Vicenta Gómez Zurdo, por un nietecito que ha quedado sin madre, a los dos años de edad; lo consagra al Niño del Consuelo por medio de la Madre Cándida, y lo suscribe a la Perla.
    Una madre da al Divino Niño a su Mariquita Castellanos y Rodríguez, de dos años y la hace Celadora de la Perla, y mientras que ella no pueda llevar el periodiquito, lo hace por medio de su criada.
    Varias madres por la conversión de sus hijos, y muchas esposas por las de sus esposos.
      Un alma piadosa, por la conversión de un pecador.
      Muchos enfermos, pidiendo por su salud, y muchos parientes y amigos por la salud de sus seres queridos.
      LA PERLA DE VALDEPEÑAS, por las necesidades de la Iglesia y de España.

          Las monjas Agustinas de Valdepeñas, hijas de la Madre Cándida, oyen todos los meses una misa y ofrecen una comunión por las intenciones de los devotos que se encomiendan al Niño del Consuelo por medio de su Sierva, y en acción de gracias por los beneficios que reciben; y otra misa y comunión por los favorecedores de LA PERLA DE VALDEPEÑAS. A estos fines destinan los días 15 y 24 de cada mes: el primero en memoria del nacimiento de la Madre Cándida; el segundo en recuerdo de la fecha en que sus restos llegaron a Valdepeñas trasladados desde Toledo.
    


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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
                                                       Pueden dirigirse a: MONASTERIO DE SAN DIEGO,
                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

                    Quienes deseen ayudar, con sus limosnas, a la causa de canonización de la Sierva de Dios, y a los gastos de edición de libros, estampas y reliquias, para dar a conocer su vida y propagar su devoción, pueden enviar sus donativos a nuestro Monasterio, por giro postal o por transferencia Bancaria a la cuenta corriente número:

                                             POPULAR   IBAN  ES12 / 0075 / 0556 / 52 / 0700777973 
                                                                    



SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 6 - 3

miércoles, 13 de agosto de 2014
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Núm. 6.                                                       JUNIO                                                         1931. ________________________________________________________________________________              

             (Del periódico "La Perla de Valdepeñas" publicado entre los años 1931-1935)

                              __________________________ 


                            Arbol Genealógico de Sor Cándida
                                                             por D. Eusebio Vasco

    82.- D. Félix Mulleras y García. Casó (81) Doña Amparo Villar y Bermejo.
     82.- Doña Amelia Villar y Bermejo (26 y 27).
     84.- Doña Angustias Bermejo y Moreno (28 y 29) Casó con (85) D. Ricardo Pinilla.
     85.- D. Ricardo Pinilla. Casó con (84) Doña Angustias Bermejo y Moreno.
    86.- D. Francisco Bermejo y Moreno (28 y 29). Casó con (87) Doña Amalia Francés.
     87.- Doña Amalia Francés. Casó con (86) D. Francisco Bermejo y Moreno.
     88.- Doña Amparo Bermejo y Moreno (28 y 29). Casó con (89) D. Marcial García y Flores.
    89.- D. Marcial García y Flores. Casó con (88) Doña Amparo Bermejo y Moreno.
    90.- D. Alvaro Crespo y Bermejo. (30 y 31).
    91.-  D. Jesús Partearroyo y Bermejo (33 y 34). Casó con (92) Doña Ana Amoátegui.
     92.- Doña Ana Amoátegui. Casó con (91) D. Jesús Partearroyo y Bermejo.
     93.- Doña Justina Muñoz y Bermejo (35 y 36). Casó con (94) D. Agustín García y Toledo.
    94.- D. Agustín García y Toledo. Casó con (93) Doña Justina Muñoz y Bermejo.
    95.- Doña Juana Muñoz y Bermejo (35 y 36).
   96.- Doña Cándida Muñoz y Bermejo (35 y 36). Casó con D. José Llopis y Balaguer.
     97.- D. José Llopis y Balaguer. Casó con (96) Doña Cándida Muñoz y Bermejo.
     98.- D. Antonio Muñoz y Bermejo (35 y 36). Casó con (99) Doña Santos Fernández y Vázquez.
     99.- Doña Santos Ferández y Vázquez  Casó con (98) D. Antonio Muñoz Bermejo. 
     100.- D. Diego Muñoz y Bermejo (35 y 36). 
    
                                  Acciones  de  gracias    

   Encontrándome enfermo de gravedad con tres males complicados y deshauciado de los médicos, mi hermana fue al convento de las Religiosas Agustinas Misioneras, desconsolada; éstas le dieron una estampita de la M. Cándida para que me la pusieran, y, al mismo tiempo, dieron comienzo a un novenario rogando a la Sierva de Dios por mi salud. El mismo día dió cambio la gravedad y a los pocos me encontré completamente restablecido.
    Sumamente agradecido a tan gran favor de la Sierva de Dios deseo se publique para su honra y gloria.
                             Isidro Gaverné. Termens (Lérida)   

      Yo, Carmen Orio y Rodríguez, encontrándome muy mal con dolores en el brazo derecho, sin poderme valer para nada, le pedí a la Madre Cándida que me pusiera buena, y si no me convenía, que me mudara el dolor al brazo izquierdo, ofreciéndole comprar su retrato y el del Niño del Consuelo e ir de rodillas desde la puerta de la iglesia hasta su sepulcro por tres veces, y como el médico me mandaba una medicina que me costaba cuatro pesetas, dije: estas cuatro pesetas las empleo en comprar una Vida de la M. Cándida. Y de la noche a la mañana se mudó el dolor al brazo izquierdo, quedando yo contentísima de la gracia alcanzada y aumentando mi amor para con tan gran sierva de Dios.
                            Carmen Orio Rodríguez. 
                                Valdepeñas, Calle del Mediodía, 8.

       Yo, Francisco Navarro Atilláquez, encontrándome fregando tinajas a las cinco de la tarde, me caí y me hice una herida grande en el pie izquierdo; me amparé de la M. Cándida y al momento sentí su protección con notable mejoría. Ofrecí a la Sierva de Dios ir a su sepulcro y lo hice el día 13 de Marzo pasado, llevándole dos velas y una limosna, yendo acompañado de mi esposa, mi madre y la demás familia. 
                             Francisco Navarro.
                                     Valdepeñas, calle de San Miguel, 14.

      Yo, Consolación de la Hoz, teniendo a mi hermano Joaquín que entraba en sorteo, se lo encomendé a la M. Cándida, y no me hizo la gracia a medias, si no que le tocara un número de los más altos, quedando libre de todo. En agradecimiento le dí cincuenta céntimos de limosna, y aunque yo estaba suscrita a LA PERLA, me hice Celadora, y ya tengo treinta suscripciones y espero tener más.
                                      Valdepeñas, calle Travesía de Pocico,7.

    A Juan Antonio Quintana Martín, estando gravemente enfermo y sin esperanzas de vida, recibidos ya los últimos Sacramentos, le pusieron la correa de la M. Cándida y enseguida empezó a aliviarse y sigue mejorando notablemente. Su suegra, Concepción González, en agradecimiento da a la M. Cándida treinta céntimos.
                                   Valdepeñas, Travesía de Magdalena, 2.

     A esta gracia añaden las religiosas esta apostilla: Rdo. Padre: Tienen una fe tan grande con la correa de la M. Cándida que siempre está por el pueblo y se la disputan hasta tener que intervenir para apaciguar a los que se creen con derecho a ella, por la necesidad o por su gran devoción.

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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
                                                       Pueden dirigirse a: MONASTERIO DE SAN DIEGO,
                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

                    Quienes deseen ayudar, con sus limosnas, a la causa de canonización de la Sierva de Dios, y a los gastos de edición de libros, estampas y reliquias, para dar a conocer su vida y propagar su devoción, pueden enviar sus donativos a nuestro Monasterio, por giro postal o por transferencia Bancaria a la cuenta corriente número:

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SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 6 - 2

lunes, 4 de agosto de 2014
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Núm. 6.                                                       JUNIO                                                         1931. ________________________________________________________________________________              

             (Del periódico "La Perla de Valdepeñas" publicado entre los años 1931-1935)

Nuestro Grabado
Virtudes de la Madre Cándida; Devoción al Santísimo Sacramento

  El grabado que publicamos en el presente número representa un episodio de la vida de Sor María Cándida ya conocido por nuestros lectores, y que demuestra la precoz devoción de la niña a Jesús Sacramentado. A los cinco años hizo su primera comunión, sin otra preparación ni ceremonia que la de acercarse furtivamente al comulgatorio, sorprender al sacerdote y recibir a su anhelado Jesús. Desde entonces continuó comulgando diariamente.
     Pero  un día llegó al templo cuando estaba completamente solo. La niña María Cándida deseaba ardientemente comulgar. ¿No encontró quien satisficiese sus ardientes deseos o es que hallo más expedito y más devoto entendérselas a solas con su amado Jesús? No sabemos la causa, pero es lo cierto que la niña no pudo resistir sus ansias; cogió una silla y subiéndose por ella, trepó sobre el altar; cogió la llave y se dispuso a abrir el Sagrario, sacar el copón, coger una hostia consagrada, con la emoción que de su amor sencillo y ardiente se puede congeturar, y comulgarse a sí misma. Pero... he dicho "una hostia"; ¿se habría contentado la infantil devoción de María Cándida con una hostia, o se habría devorado todas las del copón? Porque, si bien es cierto que bien sabía la nena que lo mismo se recibe en una que en un millar, el amor y el entusiasmo no entienden de razones, y su piedad hallaría siquiera el pretexto que durarían más tiempo las especies sacramentales en sus entrañas, que su lengua y sus labios repetirían muchas veces el beso y el gusto de Jesús, y mil otros argumentos que no sabría precisar, pero que los "sentía" muy en el fondo del alma.
      Un contratiempo vino a aguar su dicha; por la puerta de la sacristía asomó alarmado su confesor, el P. Lorenzo, Trinitario, que, yéndole a la mano, le preguntó: -María Cándida, ¿que estás haciendo ahí?- Y ella con toda la sinceridad de su angelical candidez, le respondió: -Estoy abriendo el Sagrario para comulgar porque hoy no he comulgado todavía.
     El hecho de comulgar diariamente en aquella época en que las mismas religiosas no comulgaban generalmente sino en los días festivos, y en que una doctrina errónea, entonces muy en  privanza, alejaba de la sagrada mesa a la mayor parte de los fieles; y comulgar diariamente desde los cinco años, indica dos cosas muy dignas de consideración: La una la viva fe y el ardiente amor de la niña María Cándida, sobre todo hacia la divina Eucaristía; la otra la acción del Espíritu Santo en aquella alma a la que El gobernaba desde la infancia para hacer ostentación en ella del poderío de su gracia.
      Que esta devoción al Santísimo Sacramento no disminuyó con el transcurso de los años sino que fue en aumento de día en día, lo irá probando el relato que de su vida y virtudes irá saliendo poco a poco en estas páginas.
     En las vidas de los santos dos cosas resultan del mayor interés para nosotros: el ejemplo de sus virtudes en la tierra y el poder de su intercesión en el cielo. Y precisamente el medio más conducente a lograr los efectos de esta intercesión consiste en la imitación de sus virtudes. El mayor fruto que podemos sacar de la admirable vida de la Sierva de Dios, Sor María Cándida de San Agustín, es imitarla, y, considerando hoy el amor ardentísimo de aquel corazón a la Divina Eucaristía, prometer avivar la fe y la caridad, honrar a Jesús Sacramentado, visitarle, recibirle, todos los días que sea posible, y desagraviarle, sobro todo en estos días en que tan enormes y horrendos sacrilegios hemos cometido, porque a todos, a la nación española entera alcanza la culpabilidad de los últimos sucesos. Si se les mira desde un punto sobrenatural, no podemos ver en ello otra cosa que un castigo paternal por nuestras infidelidades. Y si decís que más es castigo del mismo Jesús que nuestro, asentimos a ellos con todo el corazón; sí lo es, como lo fue en su Pasión y muerte; El se interpone entre el Padre y el pecador y recibe sobre sus espaldas el castigo que debía descargarse sobre las nuestras. 


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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
                                                       Pueden dirigirse a: MONASTERIO DE SAN DIEGO,
                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

                    Quienes deseen ayudar, con sus limosnas, a la causa de canonización de la Sierva de Dios, y a los gastos de edición de libros, estampas y reliquias, para dar a conocer su vida y propagar su devoción, pueden enviar sus donativos a nuestro Monasterio, por giro postal o por transferencia Bancaria a la cuenta corriente número:

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