Video de la primera peregrinación

miércoles, 20 de julio de 2022

 

 Dejamos el video de la primera peregrinación desde Socuellamos al convento de San Diego de Alcala de la comunidad de Madres Agustinas de Valdepeñas con motivo de conocer la vida de Madre Cándida y a su devoción el Santo Niño del Consuelo.

SEGUNDA PEREGRINACIÓN DESDE SOCUÉLLAMOS PARA VENERAR AL STMO. NIÑO JESÚS DEL CONSUELO Y A LA V. M. CANDIDA DE SAN AGUSTÍN

domingo, 10 de julio de 2022
           El pasado 25 de junio del 2022, desde Socuéllamos, se desplazaron un grupo de 14 catequistas
al convento de San Diego de las Madres Agustinas de la localidad de Valdepeñas, para venerar al
Santísimo Niño Jesús del Consuelo y la V. M. Cándida de San Agustín (Fundadora de dicho convento).
                  
                

                                            Stmo. Niño Jesús del Consuelo

                                                            
                                                                                          V. M. Cándida de San Agustín

               El encuentro surge por el entusiasmo que manifestaron los niños de la anterior peregrinación,  del  día 4 de junio.

               Esta segunda, se iniciaba con la celebración de la Eucaristía, presidida por el capellán de la Comunidad,  D. Ángel Rivas y donde la participación, la ilusión, la alegría y la actitud de estas catequistas y de las monjas que los acogieron, hicieron que este acto estuviera lleno de emociones y fuera una vez más, entrañable.          

 

                                                     

        La monición inicial fue la que definió esa puesta en camino de estos peregrinos donde, como
los Reyes Magos, “querían ver a Jesús”, querían conocer a este Niño del Consuelo que tanta
ternura y encanto desprende en sus ojos y en su cara.

      Fue un día muy bonito, ya que se celebraba la festividad del Inmaculado Corazón de María, y
donde toda la Liturgia y cantos iban dirigidos a la Virgen María, haciendo así esta celebración
mucho más especial.

       El Evangelio del día también fue muy significativo, cuando Jesús se pierde para ocuparse de las
cosas de su Padre y José y María están preocupados buscándole. Al igual que Jesús, también
los peregrinos, se ocupan de las cosas de su Padre, alimentándose y poniéndose en camino.

       Las peticiones, leídas por un catequista, se dirigían a pedir por las familias, por los niños y
jóvenes, por las vocaciones y por este convento, abanderado por su fundadora Madre Cándida
y su mejor legado, el Niño del Consuelo.

       Cuatro peregrinos, fueron los que se encargaron de llevar las ofrendas. 


                     Un centro de flores, como signo de la belleza de la creación de Dios.


El Pan y el Vino, como signo de su generosidad y entrega con nosotros, siendo el Pan y el Vino que nos alimenta.

               Dicho acto culminaría con el canto al Niño del Consuelo, que todos los peregrinos,
aprendieron, recibiendo una estampa con la letra detrás impresa que con tanto amor y cariño
habían preparado las monjas para entregarlas.

               Al final de la Eucaristía, por parte de las Madres Agustinas, se les hizo entrega a todos los
asistentes de una medalla de la Madre Cándida y el Niño del Consuelo, en señal de agradecimiento
y acogida, que los peregrinos recibieron con muchísima ilusión.


          Después, todas las catequistas pasaron a las instalaciones del colegio S. Agustín, que alberga
este convento, donde Sor María Isabel, directora del mismo, explicó las vivencias y datos más
curiosos y significativos de la vida de la Fundadora Madre Cándida y de los inicios del Colegio
en 1964. 


           Mientras tanto, se les iba enseñando todo el convento. También se visitaron todas las
aulas del colegio y se les fue explicando la forma de trabajar del colegio con los niños y jóvenes.

      

             En todas estas explicaciones, queda plasmada esa fuerza, entrega, docilidad y experiencia de
Dios de Madre Cándida, dejando su legado, (su Niño del Consuelo), en lo que ella llamaba “la
niña de sus ojos”. También se hizo referencia a la valentía, fortaleza y tesón de Madre Clara Oliver
para que el proyecto de la  M. Cándida de San Agustín, sea una dichosa realidad.

           Después, este grupo de peregrinos, se dirigieron a la Plaza donde pudieron disfrutar al ver la
Parroquia de la Asunción, donde está la Virgen de Consolación, iglesia donde Madre Cándida
fue bautizada.






                                     Interior de la iglesia parroquial La Asunción de Ntra. Sra. donde fue bautizada
                                     la V. M. Cándida de San Agustín, el día 17 de febrero del 1804.              

         Por último, los peregrinos se dirigieron al Peral, paraje donde se compartió comida, se hicieron
juegos y así ya se culmina el paso por Valdepeñas y por tanto, esta fantástica e inolvidable
peregrinación.

             Estos peregrinos vuelven a Socuéllamos, gozando de esta experiencia vivida y que sienten la
necesidad de transmitir a todo el mundo para que puedan ir a visitar este convento y este
colegio donde se respira, con palabras textuales, algo especial. Y es que el Niño del Consuelo, y
la esencia de la fundadora, Madre Cándida, que hacen suya estas monjas, hacen que este
convento tenga una ALEGRÍA que no se puede explicar con palabras.

           Le damos gracias a Dios y a María, Nuestra Madre, por darnos a saborear esta experiencia
vivida y poder conocer a este Niño. Agradecemos a estas monjas agustinas, su gran acogida, su
Amor y gran entrega, para que este día se quede grabado en las retinas de quienes allí
estuvimos.


¡¡¡¡QUEREMOS VOLVER PRONTO A VEROS!!!! ¡¡¡OS LLEVAMOS EN EL CORAZÓN!!!!

                                               

                                                                                                                           María Pilar Delgado López


PEREGRINACIÓN DESDE SOCUELLAMOS PARA VENERAR A MADRE CÁNDIDA Y AL STMO. NIÑO DEL CONSUELO

viernes, 10 de junio de 2022

El pasado 4 de Junio del 2022, desde Socuéllamos se desplazaron 60 personas entre niños y adultos al convento de San Diego de Madres Agustinas de la localidad de Valdepeñas, para venerar al Santísimo Niño del Consuelo y la Venerable Madre Cándida de San Agustín (Fundadora de dicho convento). El encuentro nace de grupos de catequesis de la Parroquia de Socuéllamos (3º y 6º de primaria), que unidos a algunos papás/mamás, decidieron emprender esta I Peregrinación, haciendo que sea un evento muy especial, ya que ha sido la primera vez que este convento de San Diego de Madres Agustinas de clausura en Valdepeñas, acogía una peregrinación de estas características, por lo que fue un acontecimiento histórico y único para el convento y para la localidad.     



Dicha peregrinación se iniciaba con la Celebración de la Eucaristía, presidida por el Sacerdote de la Parroquia de Socuéllamos, D. Rafael Ruiz Mateos, y donde la participación, el trabajo, la ilusión, la alegría y la actitud de todos los peregrinos y de las monjas que los acogieron, hicieron que este acto estuviera lleno de emociones y fuera realmente entrañable.  En ella, el sacerdote contó con la colaboración de varios monaguillos, y tanto las moniciones, lecturas, peticiones, y ofrendas, fueron realizadas por familias y por niños. La monición inicial fue la que definió esa puesta en camino de estos peregrinos donde, como los Reyes Magos, “querían ver a Jesús”, querían conocer a este Niño del Consuelo que tanta ternura y encanto desprende en sus ojos y en su cara.   



 


 

 El Evangelio del día también marcó algo significativo en ese camino, cuando Jesús le dice a Pedro, “Tú, sígueme”. Este es el camino que los peregrinos emprendieron este día. La homilía vino marcada por explicaciones sencillas para los niños, pero llenas de enseñanza. Se hizo referencia a esa “magia del Bernabéu”, donde se pone de manifiesto esa acción del Espíritu Santo, al que no vemos, pero está ahí guiando los hilos de nuestra vida.  

 



Las peticiones, leídas por los niños de sexto, se dirigían a pedir por las familias, por las vocaciones a la vida consagrada y sacerdotal, por los niños y jóvenes, y por seguir ese ejemplo del carisma de S. Agustín impregnado en este convento, abanderado por su fundadora Madre Cándida y su mejor legado, el Niño del Consuelo.  Las ofrendas fueron muy significativas, ya que fueron preparadas por estos mismos peregrinos y presentadas ante Dios con la ilusión y la alegría que marcó toda esta peregrinación... Estas ofrendas que con tanto amor se prepararon, fueron unos purificadores y corporal, como signo de participación en la mesa del Señor; un ramo de flores del jardín del propio convento, signo de humildad, entrega, y silencio; un corazón, signo del Abrazo Misericordioso de Dios; una toalla con las iniciales de la Fundadora y del Santísimo Niño del Consuelo, signo de entrega a Dios y a los demás y por último el Pan y el Vino, signo de la generosidad de Dios y de su entrega total hacia nosotros, como Cuerpo y Sangre del Señor.     Al inicio de la Eucaristía, por parte de las Madres Agustinas, se les hizo entrega a todos los asistentes de una Medalla y de un llavero de Madre Cándida y el Niño del Consuelo, en señal de agradecimiento y acogida, que los peregrinos recibieron con muchísima ilusión.             

 









Después de la Comunión, se hizo entrega a la Madre María como Madre de la comunidad por parte de los Peregrinos de un pequeño obsequio, como símbolo del agradecimiento por su acogida, su recibimiento y el entusiasmo puesto en esta peregrinación junto a todo el trabajo que esto conlleva.  



La Eucaristía fue también muy emotiva porque se contó con la colaboración y presencia de devotos de la Fundadora y el Niño del Consuelo.  Otro momento emotivo, lo marcó la poeta Teresa Sánchez Laguna, recitando la poesía que ella misma escribe, para que sea el Himno del Niño del Consuelo y que dicha comunidad acoge con mucho cariño y afecto.      

 



Dicha Celebración, por tanto, culminaría con el “estreno” del canto de este Himno por parte de los Peregrinos y de las monjas del Convento.   Posteriormente, todos los peregrinos pasaron a las instalaciones del colegio S. Agustín, que alberga este convento, donde por grupos (adultos y niños), se les hizo una representación visual, comentada por la directora del colegio, Sor Maria Isabel, donde se les explicó, las vivencias y datos más curiosos y significativos de la vida de la Fundadora Madre Cándida y de los inicios del Colegio en 1964. Esta representación fue expuesta a través de maquetas de dibujos, visualmente muy representativas y que resaltaban lo más importante de la vida de Madre Cándida, dejando constancia en ellas del servicio, fuerza, entrega y experiencia de Dios que fue siempre su sello de identidad y que hoy se respira en “la niña de sus ojos”, como ella llamaba a este convento.  

A los niños se les dio la oportunidad de preguntar todas las curiosidades posibles sobre la vida monacal en este convento de Clausura y no desaprovecharon la oportunidad.          







Después, de la mano de Luis Miguel Ferrero, gran colaborador, los peregrinos se disponen a realizar una ruta guiada por algunas de las calles de Valdepeñas, donde quedan plasmados hechos muy significativos de lo que vivió Madre Cándida en su localidad natal. Dicho itinerario comenzaría visitando el Convento de los Trinitarios (donde estuvieron depositados durante 60 años los restos de Madre Cándida).         



Después, camino a la Plaza subiendo por la calle Virgen, se comentaron anécdotas y reseñas importantes de la vida de esta fundadora, llegando a la Iglesia de la Asunción, donde fue bautizada y donde se hizo reseña de lo más importante vivido por Madre Cándida.                

 






El broche de oro lo dio visitar dónde nació Madre Cándida, en la calle Córdoba, donde se disfrutó de la esencia de esa casa, que aún sigue latente, de la mano de los actuales propietarios (Carmen y Luis Miguel), que tan generosamente abrieron las puertas de su casa y tan bien acogieron a los peregrinos.   



 En esta casa, se conservan dos columnas originales de la casa de Madre Cándida, aún en perfecto estado, junto a una vidriera y una chimenea en el salón, originaria también de su casa natal. Desde luego, que esa casa refleja ese perfume que Madre Cándida iba dejando por donde pasaba.                          





Por último, los peregrinos se dirigieron al Peral, paraje donde se compartió comida, se hicieron juegos y así ya se culmina el paso por Valdepeñas y por tanto , esta fantástica e inolvidable peregrinación.           

 





Según comentan los peregrinos: “es una experiencia vivida inolvidable, para repetirla y para animar a todos los niños de Valdepeñas y alrededores a vivirlo, ya que en este convento y en este colegio se respira y se vive algo muy especial, que ningún otro colegio posee”.  Damos gracias a Dios y a la Virgen por dar la oportunidad de vivir este día tan maravilloso conociendo a Madre Cándida y al Niño del Consuelo, y agradeciendo a estas monjas del Convento, su gran acogida, su amor y su dedicación que harán que este día jamás se borre del corazón de los peregrinos.

¡¡¡SIEMPRE LLEVAREMOS A MADRE CÁNDIDA, AL NIÑO DEL CONSUELO  Y A VOSOTRAS EN NUESTRO CORAZÓN!!!     



 

Efeméride de la muerte de Madre Candida: ¡¡SURREXIT DOMINUS, VERE!!!

lunes, 30 de marzo de 2020
   ¡Viva Jesús!
 
                                                                                           30 de marzo del 2020
            Hoy se cumplen 159 años de aquel Sábado Santo, 30 de marzo de 1861, en el que la V. M. Cándida de San Agustín, cuando las campanas de las torres de la ciudad imperial, tocaban a gloria, concluía su peregrinación por este mudo y partía hacia la casa del Padre, uniendo su corazón y su voz a todos los coros celestiales para cantar ¡¡¡SURREXIT DOMINUS, VERE!!!. 



    (foto del cuadro en su lecho de muerte)
           La vida de esta ilustre valdepeñera, se caracterizó siempre por su gran amor y preocupación por sus semejantes; nada que a estos les sucediera, le era ajeno a ella. Su corazón caritativo y lleno del amor de Dios, hacía que todo su ser vibrara con las alegrías y  se estremeciera de dolor y congoja por las penas que los afligían. 
        A lo largo de su vida la vemos implicada en proporcionar alivio a sus dolores y congojas; de poner paz allí donde dominaba el odio y la discordia; en dar consuelo a quienes acudían a ella con el corazón desgarrado por alguna desgracia; en suma: en hacer felices a cuantos se relacionaban con ella.

            Por esto, no nos debemos extrañar cuando D. Pedro Antonio Alarcón, en su "Diario de un testigo de la Guerra de Africa", nos refiera  un hecho prodigioso que nadie de los testigos se pudo explicar: "una dama, con figura de mujer ilustre, vestida con un sayal morado, acompañada por un caballero, a juicio de cuantos la veían sería su marido, se movía  con inusual ligereza de un lado a otro, proporcionando a los soldados, principalmente heridos, una tisana que a todos refrescaba  y aliviaba en su dolor. Nadie la veía fuera de las batallas u hospitales, solo allí donde el dolor  el sufrimiento atenazaba a sus semejantes se hacía presente". )
(grabado de Blanco Lon)

(foto de la hornacina)
     Por esto, en las actuales circunstancias, cuando la terrible pandemia del coronavirus, está haciendo estragos por todo el mundo, y llenando de dolor muchos hogares, la figura de la Madre Cándida de San Agustín, se nos viene a la memoria y se hace más necesaria que nunca, su  actuación e intervención milagrosa.
       Quiera Dios que cuantos se ven afectados por esta terrible enfermedad, sientan junto así, el calor y auxilio de la protección de esta Sierva de Dios, a la que con especial devoción y confianza debemos acudir.
          ¡¡¡MADRE CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN, VENID EN NUESTRO AUXILIO!!!