SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 3 - 2

miércoles, 23 de abril de 2014
                       Espigando en la vida de la Madre Cándida

                            (Del periódico "La Perla de Valdepeñas" publicado entre los años 1931-1935)


      Crecía en edad y gracia delante de Dios y de los hombres.- Estas palabras que el Evangelio aplica a Jesús niño y joven, se pueden aplicar proporcionalmente a la Sierva de Dios Sor María Cándida de San Agustín.
   A medida que se desarrollaba su cuerpo, y con él las gracias naturales de talento y belleza que el Señor le concediera se desenvolvían en ella, de un modo más maravilloso aun, las fuerzas y gracias del espíritu, que, como la del cuerpo, también la vida del alma tiene su principio, su progreso y su perfección. Las virtudes iban manifestándose en ella más sólidas y pujantes: su fe profunda,  su confianza firmísima, su amor a Dios y al prójimo intensos y prácticos; su prudencia tanto más admirable cuanto que se juntaba con una candorosidad infantil; su fortaleza asombrosa por la constancia en el bien comenzado y por su valor para las obras arduas de trabajo y de penitencia, y así de las demás virtudes.
    Pero no solamente estos dones, esenciales de la santidad, sino también aquellas gracias llamadas gratis datas, que son independientes de la misma, aunque auxiliares para aumentarla, pruebas y reflejos de ella y destinadas al bien de otros, se iban manifestando de modo admirable.


María Cándida predice la muerte de Riego

     Su valor para salir a la defensa de los intereses de Jesucristo era más que varonil; nada la arredraba tratándose de dar la cara por su amado Jesús. Durante la guerra civil de 1820 a 1823 vió a Riego en Valdepeñas que desde un balcón del Ayuntamiento arengaba a las multitudes hablando impíamente de la Religión. Cándida ni temió a Riego ni a los revoltosos; se encaró valientemente con él, contradijo sus razones, reprochó su campaña, reprendió su impiedad y la de los suyos. Este acto de valentía le costó ir a la cárcel y por poco no le cuesta también la vida. Varios de sus parientes eran secuaces del cabecilla revolucionario a los cuales dijo un día María Cándida; -"Riego tiene que morir ahorcado".- ¿"Cómo ahorcado? replicó uno de los presentes, que era militar.- "Y tú, le dijo la joven encarándose con él, tendrás que acompañarle cuando le lleven a la horca." Y así sucedió, porque cuando le llevaron a ahorcar, en el camino se puso enfermo el oficial que mandaba el piquete, y tuvo que sustituirle el siguiente, que no era otro que el pariente militar que había objetado a María Cándida.

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                                                      Acciones  de  gracias

   La Solana.- Rda. Madre: Escrita mi anterior, me dice una Hermanita de la Comunidad de este Asilo de Ancianos Desamparados que también ella tiene favores de nuestra M. Cándida, que vale mucho, pero mucho; no se lo pueden VV. imaginar. Ahí van.- El 17 de noviembre de 1928 nació una niña que, según precedentes y el estado de su madre, tenía que nacer muerta. Recomendaron a la madre que fuera a Madrid para hallar allí médicos para su trance, y ella se resistió. Entonces esta Hermanita dijo a la familia que se encomendasen a la M. Cándida, y les dió una estampa de ella. La niña nació bien y hasta el médico quedó asombrado. La agraciada se llamaba Gregoria Reguillo, que ha muerto hace poco.
    * El 16 de Marzo de 1929 una señora, cuñada de la nuera de la anterior, hacía ocho meses que estaba postrada en cama inutilizada por completo y deshauciada de los médicos. Ese día se puso al cuello una bolsita con una estampa de la Madre Cándida y a los diez minutos justos, fíjese V., ¡a los diez minutos! notó que podía moverse sola, y diciendo ¡milagro, milagro! se levantó y se vistió ella sola.
    * El 10 de Diciembre de 1929 esta Hermanita antes citada mandó una estampa de la M. Cándida para un enfermo de pulmonía que según el dictamen de los médicos no saldría de la enfermedad. Le aplicaron la estampa en la noche del día 10, y al visitarlo el médico por la mañana dijo que se había verificado un cambio completo, y efectivamente, siguió el restablecimiento y curó, habiendo quedado la familia muy devota y agradecida de la M. Cándida.
 * Estando una Hermanita de esta Comunidad, con bronconeumonía y perdida toda esperanza les di una estampa para que se la pusieran, y el mismo día empezó a mejorar. En aplicándose la estampa a un oído que tenía enfermo, empezó a despedir pus y se inició su mejoría.
  
   Escorial.- Doña Bienvenida Sánchez, esposa del capitán Caballero, hallándose próxima a dar a luz se encontraba bajo una profunda depresión y miedo como nunca había tenido en otros alumbramientos, presagiando algo funesto en el presente trance. Su confesor, el Padre Director de este periódico, la animó a encomendarse a la M. Cándida, dándole una estampa de la misma, y tres días después daba a luz con la mayor felicidad, por lo que agradecida envió 5 pesetas para el grupo escultórico de la Madre Cándida.
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                             Arbol Genealógico de Sor Cándida
                                             por D. Eusebio Vasco

    31.-  D. Deogracias Crespo. Casó con (30) Doña Josefa Bermejo y Córdova.
  32.- D. Miguel Donado Mazarrón. Casó con (30) Doña Josefa Bermejo y Córdova.
    33.-  Doña Petra Bermejo y Códova. (13 y 14). Casó con (34) D. José María Partearroyo.
   34.- D. José María Partearroyo. Casó en terceras nupcias con (33) Doña Petra Bermejo y Córdova.
    35.- Doña Dolores Bermejo y Córdova (13 y 14). Casó con (36) D. Francisco Muñoz Caravantes.
  36.- D. Francisco Muñoz Caravantes. Casó con (35) Doña Dolores Bermejo y Córdova.
    37.- D. Eduardo Bermejo y Córdova. (13 y 14). Casó con (38) Doña María Antonia Terán y Sotomayor.
    38.- Doña María Antonia Terán y Sotomayor. Casó con (37) D. Eduardo Bermejo y Córdova.
    39.- Doña Elena Bermejo y Córdova (13 y 14). Casó con (40) D. Carlos Merlo y Merlo. Falleció el 12 de Febrero de 1908.
  40.- D. Carlos Merlo y Merlo. Casó con (39) Doña Elena Bermejo y Córdova.
  41.- D. Manuel Bermejo y Córdova (13 y 14). Presbítero. Párroco de Villamanrique.
   42.- D. Francisco Córdova y Caminero (15 y 16).
   43.- D. Gonzalo Córdova y Caminero (15 y 16).
   44.- D. Enrique Córdova y Caminero (15 y 16).
   45.- Doña Matilde Córdova y Caminero (15 y 16). Casó con (46) D. Diego López y Marín.

 

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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
                                                       Pueden dirigirse a: MONASTERIO DE SAN DIEGO,
                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

                    Quienes deseen ayudar, con sus limosnas, a la causa de canonización de la Sierva de Dios, y a los gastos de edición de libros, estampas y reliquias, para dar a conocer su vida y propagar su devoción, pueden enviar sus donativos a nuestro Monasterio, por giro postal o por transferencia Bancaria a la cuenta corriente número:

                                             POPULAR   IBAN  ES12 / 0075 / 0556 / 52 / 0700777973 
                                                                    

SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 3 - 1

jueves, 3 de abril de 2014
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Núm. 3.                                                        MARZO                                                         1931. ________________________________________________________________________________                          

                     ¡ V I E N T O    E N    P O P A !

     - Que sí, lo quiere Dios, lector querido. 
     - ¿Y qué es eso que quiere Dios?
    - Que la M. Cándida sea conocida y amada por el mundo entero. Y si no ¿cómo explicar el entusiasmo que en todas partes va despertando La Perla de Valdepeñas y el santo Niño Jesús del Consuelo, con el relato de la historia de ambos? Habíamos dicho nombrar comisiones de Agentes en Valdepeñas; no ha habido necesidad; ellas mismas, almas devotas y de espíritu apostólico han ido a ofrecerse, a solicitar el honor de hacer algo por la M. Cándida, y que les permitieran buscar suscripciones para La Perla, a proponer la formación de coros de treinta y más con su celadora a la cabeza para extender La Perla y servirla a domicilio.
     Es una joven esposa, madre de tres niños que va a pedir en un día quince números correspondientes a quince suscripciones, y vuelve al cabo de poco rato a pedir ochenta más, y de nuevo por la tarde en demanda de otros quince. ¡Ciento veinte en un día! No sé aún el nombre de esa "horoína", pero bien se merece una mención honrosa en este lugar. ¡Oh si tuviera muchas imitadoras de su piedad activa!
    O son las misioneritas del Convento de Agustinas de Durango, que a la primera insinuación nuestra en pocos minutos reúnen setenta suscripciones, con intención de seguir trabajando, pues aquello era sólo "principiar". O son la Agustinas Terciarias de Logroño, que como respuesta a nuestra invitación envían a vuelta de correo, y "por ahora" treinta suscripciones... Y estamos empezando.
      Animo, queridos lectores, a no desmayar; a llevar el trabajo hasta el fin, a agotar todos los recursos para propagar esta hojita, que con ella propagáis la buena lectura, la fama de una gran gloria de la Iglesia y de España, la sólida piedad, un ejemplo edificante de virtud y una enseñanza preciosísima del amoroso cuidado que la Divina Providencia tiene con nosotros.

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                                              Fama de santidad

    Para poder intentar dar principio y llevar a cabo la beatificación y canonización de alguien, lo primero que se requiere es que, en vida y después de muerto, haya gozado de fama de Santidad.
       ¿En qué consiste la fama de Santidad? ¿Ha gozado de ella la M. Cándida de San Agustín? Vamos a examinarlo.
      Fama de santidad es la opinión común que se tiene de una persona a quien por su vida y virtudes se la califica de santa.
       Esta fama de santidad, según el canon 2050 del Código Canónico, debe ser "espontánea, no formada con arte y diligencia humana, nacida de personas graves y honestas, continua, creciente de día en día y persistente hasta hoy en la mayor parte del pueblo".
         Que la Madre Cándida de San Agustín gozó de esta fama de santidad durante su vida aparece evidentemente en la relación de su historia. En ella aparecen toda clase de personas aclamándola por santa: el pueblo, que la invoca en sus necesidades, y ya en Alcalá, ya en Toledo, ya en Valdepeñas proclama sus virtudes, ensalza sus milagros, según ellos los califican, acuden a ella, ya personalmente, ya por cartas con gran confianza de verse remediados por la bondad divina implorada por la intercesión de aquella religiosa tan querida del Señor, y experimentan de modo admirable la protección de la Santa, según la llamaban en lenguaje vulgar. Gente noble, unos conocidos de la Madre, otros llevados por la fama que de ella divulgaba tanta maravillas, otros finalmente, por voces e inspiraciones interiores, acudían, ya a demandar el recurso de sus oraciones, ya a ofrecerle espontáneamente grandes cantidades para la realización de su proyectada fundación en Valdepeñas. Entre los admiradores y pregoneros de la santidad de la Madre Cándida se encuentran numerosos sacerdotes, dignos por su ciencia y su piedad de ser tenidos en consideración para formar juicio de esta Sierva de Dios. Así pues, es evidente la fama de santidad de que gozó en vida.
 La niña María Cándida, en el momento de ser bautizada, grita tres veces con asombro
de los presentes: ¡Viva Jesús!

     Esa fama, lejos de extinguirse, se ha mantenido viva y creciente en Valdepeñas, ya en el convento de su fundación, ya en el pueblo. Jamás ha cesado de invocarla; a su sepulcro acude mucha gente, ya de la población, ya de otras regiones, y llevan como signos de gratitud y reverencia velas, que no encienden ante el sepulcro, porque sería un signo de culto que está prohibido mientras no sea beatificada; pero que, para satisfacer la devoción de los fieles, se encienden al Santo Niño del Consuelo.
        Las gracias recibidas son muchas.
        A la portería del convento de Agustinas no han cesado de acudir en el curso de los años numerosos devotos, unos pidiendo estampas de la Sierva de Dios, otros suplicando se les prestase la correa que ella usó en vida u otro objeto de los que le pertenecieron, para aplicarlo a algún enfermo o alguna esposa próxima a ser madre; otros a relatar de palabra o llevar  por escrito gracias recibidas... Todo lo cual prueba que, no solamente dentro del recinto del convento, sino también en el ambiente popular de Valdepeñas ha gozado y sigue gozando la Madre Cándida de la fama de santidad.
       No está de más este artículo y demostración, por si alguien le pareciere que se intenta "formar con arte y diligencia humana" la fama de santidad de esta Sierva de Dios particularmente con La Perla de Valdepeñas. Nuestro periódiquito intenta mantener viva esa fama y divulgarla en las partes en que no es conocida la M. Cándida; pero si esa fama no existiera ya; si por ella no se hubieran hecho lo Procesos informativos en la Diócesis de Ciudad Real, Madrid-Alcalá y Toledo; si el actual Rdmo. P. General de la Orden Agustina no hubiera publicado, siendo Postulador General, la Vida de la M. Cándida con los comprobantes de esa fama de santidad; entonces fuera temerario intentar crear una fama que no existía.
      En las vidas de algunos santos ha sucedido lo mismo. La fama de santidad de Teresita no sólo se vió reducida a los muros de su convento durante su vida, sino que aun dentro del convento pocas fueron las que penetraron en el misterio de aquella santidad tan sencilla y tan sublime. Después de su muerte nadie habló de ella hasta que la dió a conocer la publicación de su encantadora "Historia de un Alma"; poco a poco la lucecilla que se encerraba entre los muros del Carmelo de Liseux, fué convirtiéndose en esplendoroso luminar que ha invadido al mundo iluminándolo y alegrándolo. Esperamos que la fama de santidad de la M. Cándida, hasta hoy reducida a Valdepeñas y algo a Toledo, se esparza por el mundo y conquiste para el amor de esta gran Sierva de Dios muchos corazones. Este es el fin de La Perla de Vadepeñas.
       

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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
                                                       Pueden dirigirse a: MONASTERIO DE SAN DIEGO,
                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

                    Quienes deseen ayudar, con sus limosnas, a la causa de canonización de la Sierva de Dios, y a los gastos de edición de libros, estampas y reliquias, para dar a conocer su vida y propagar su devoción, pueden enviar sus donativos a nuestro Monasterio, por giro postal o por transferencia Bancaria a la cuenta corriente número:

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SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 2 - 4

jueves, 27 de marzo de 2014
               ¿Qué significa el grupo de la M. Cándida con                                         un soldado en brazos delante del 
                        Niño Jesús del Consuelo?

                            (Del periódico "La Perla de Valdepeñas" publicado entre los años 1931-1935)


      La respuesta será brevísima en este número, que ya llegará el tiempo de relatar los hechos con toda amplitud.
       Durante la guerra de Africa de 1860, la Madre Cándida de San Agustín vivía en su convento de Agustinas Gaitanas (nombre que llevan por el apellido Gaitán de su fundador) de la ilustre ciudad de Toledo. Allí tenía ya gran fama de santidad, (en Toledo se ultima en estos días su Proceso informativo), y el Divino Niño Jesús del Consuelo obraba maravillas. Entre otras es una la que se refiere de ir milagrosamente con la M. Cándida y San Felipe Neri, a quien dicha Madre llamaba "El Abuelo" a socorrer a los soldados españoles en la Guerra de Africa. Allí aparecía en los hospitales consolando y dando medicinas a los enfermos; allí andaba en medio del combate dando agua, que siempre la tenía a la mano, y curando con medicinas, que encontraba milagrosamente, a los soldados heridos;  aún allí recibió ella misma un balazo que le atravesó la rodilla y del que hubo de curarse en su convento.Todo esto hacía de ella un ángel de la Divina Providencia, la madre de los soldados españoles de Africa. Eso es lo que representa en el título de este periódico y en el grabado que reproduce el proyecto del grupo escultórico y de la hornacina que se está haciendo.
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              Una santa muerte bajo la mirada y protección 
                                 del Niño Jesús del Consuelo

   Don Vicente Rabasa, el escultor de Játiva cuyo nombre ha llevado hasta ahora el taller que regentan y dirigen sus hijos, ha muerto con la muerte del justo. A nadie sino a él se le ha concedido la dicha de tener a su lado la santa imagen del Divino Niño Jesús del Consuelo. Con objeto de encuadrarlo en el lugar que le ha de corresponder en el grupo, hace meses que las monjas de Valdepeñas remitieron la santa imagen a Don Vicente, que la recibió con veneración y cariño dignos de su piedad. Disputándose en santa porfía toda su familia el honor de tener algún tiempo en su casa la santa imagen, se convinieron en que cada día estuviese en casa de uno de los hijos, donde la tienen constantemente con su lámpara y sus flores. En la grave enfermedad de Don Vicente fué uno de sus mayores consuelos el Divino Niño, a quien invocaba con emocionante piedad. Esperamos que El haya sido el consuelo de su agonía y sea ahora su consolación eterna. Nuestro más sentido pésame a la familia.

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                                                 Acciones de gracias

    Valdepeñas.-  Petra García, natural de Valdepeñas, de edad de 26 años, residente en la calle de la Virgen número 166, hallábase deshauciada de los médicos el 25 de Mayo por la dificultad de dar a luz por primera vez; toda la familia esperaba su fallecimiento cuando llegó una señora y la dió una reliquia; y al momento se sintió que desaparecía toda dificultad y dió a luz felizmente.

   * El niño Pedro Nájera y García de dos años de edad, hijo de Víctor y Aurora, calle del Molinillo número 21, estuvo cinco meses gravemente enfermo, y encomendándolo a la Madre Cándida, empezó a restablecerse hasta conseguir perfecta salud, por lo que vino con sus padres y trajo una limosna para el Santo Niño Jesús del Consuelo. 

  * Yo, María Josefa Sánchez (calle Pocico número 24), encontrándome muy grave en el hospital, con grande hemorragia, me amparé de la M. Cándida, ofreciéndole una limosna que yo llevaría cuando fuese a visitar su sepulcro, y habiendo sentido su protección y recobrado la salud, hoy, 31 de Diciembre, he cumplido mi promesa.

                              ____________________


                                Árbol  Genealógico  de  Sor Cándida

                                                                         por D. Eusebio Vasco.


        21.- D. Juan Belmonte y Fuentes.  Casó con (20) Doña Petra Córdova y Jiménez .
        22.- Doña Dolores Córdova y Pozuelo (2 y 3). Hermana de Sor Cándida. Nació el 20 de Diciembre de 1810. Casó con (23) D. José Merlo y García.
       23.- D. José Merlo y García. Casó con (22) Doña Dolores Córdova y Pozuelo.
       24.- D. Rafael Córdova y Pozuelo (2 y 3). Hermano de Sor Cándida. Nació el 12 de Noviembre de 1801. Casó con (25) Doña Dolores Casero.
       25.- Doña Dolores Casero. Casó con (24) D. Rafael Córdova y Pozuelo.
       26.- Doña Elisa Bermejo y Córdova (13 y 14). Casó con (27) D. Justo Villar y Fisac.
       27.-  D. Justo Villar y Fisac. Casó con (26) Doñá Elisa Bermejo y Córdova.
      28.- D. Francisco Bermejo y Códova (13 y 14). Casó con (29) Doña Vicenta Moreno.
      29.- Doña Vicenta Moreno. Casó con (28) D. Francisco Bermejo y Córdova.
      30.- Doña Josefa Bermejo y Córdova (13 y 14). Casó con (31) D. Deogracias Crespo. Después casó con (32) D. Miguel Donado Mazarrón.                                

                                             
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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
                                                       Pueden dirigirse a: MONASTERIO DE SAN DIEGO,
                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

                    Quienes deseen ayudar, con sus limosnas, a la causa de canonización de la Sierva de Dios, y a los gastos de edición de libros, estampas y reliquias, para dar a conocer su vida y propagar su devoción, pueden enviar sus donativos a nuestro Monasterio, por giro postal o por transferencia Bancaria a la cuenta corriente número:

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SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 2 - 3

sábado, 22 de marzo de 2014

                                                              

                            El Niño Jesús del Consuelo


                            (Del periódico "La Perla de Valdepeñas" publicado entre los años 1931-1935)




    ¡Qué hermosa advocación la que dió la M. Cándida a su querido y milagroso Niño Jesús "Será vuestro Consolador", predijo el Profeta. ¿Y qué significa Jesús sino salvación, salud, y por lo tanto Consuelo?
    La historia del Divino Niño Jesús del Consuelo está en perfecta consonancia con la del carácter de candor y sencillez de la también llamada Madre Cándida. Escucha atentamente.
       Era monja la M. Cándida en su convento de Alcalá de Henares, y gozaba ya de gran don de ciencia infusa y de consejo, todo ello perfectamente armonizado con una candorosidad infantil.
        -Madre Cándida- le dice un sacerdote- voy a Madrid; se le ofrece a Ud. algo para allá.
       -Pues mire Ud., si encuentra Ud. un Niño Jesús bonito me lo trae.
         -Perfectamente, será Ud. complacida. 
         El sacerdote va caminando por la calle de Alcalá, disponiéndose ya a entrar en una casa que está a pocos pasos de él. Pero antes de la puerta de entrada había una prendería donde, entre otros objetos, se vendían imágenes. Al pasar el sacerdote por enfrente al escaparate, una voz infantil le dice desde dentro: "Llévame a la Madre Cándida".- El sacerdote se para un instante, reflexiona, mira acá y allá y no puede adivinar quién ha emitido aquella voz, que le recuerda un nombre para él tan querido y reverenciado. Sigue su camino, entra en la casa, sube las escaleras y reposadamente despacha los negocios que allí le llevaban; desciende de nuevo, sale de la puerta, cruza otra vez por frente a la prendería y queda sorprendido al oír la misma voz que repite por dos veces la misma súplica: "Llévame a la Madre Cándida, llévame a la Madre Cándida".- Ya no duda; la voz sale del interior de la tienda; entra y pregunta:
      -Diga Ud. ¿quién dice eso, llévame a la Madre Cándida?
     -Señor- le responde asombrado el prendero- esa imagen del Niño Jesús.
   Y el buen sacerdote recuerda el encargo de la Madre Cándida, compra la santa imagen y sale con ella con el respetuoso entusiasmo que se puede suponer. Llevaba un tesoro, y ¡qué tesoro! Iba a complacer los deseos santos de su venerada Madre Cándida.
       Llegó a Alcalá de Henares con ese Niño, y al sólo verle la Madre Cándida quedó prendada de él. ¡Era tan hermoso! Había que bautizarle con algún nombre, y presagiando sus futuras penas y las de muchas almas, y pensando que sólo podría ser su consolador Jesús, le denominó con el título de Niño Jesús de Consuelo. Y en verdad desde entonces fué su verdadero y perpetuo consolador.
       Las maravillas obradas por el Divino Niño, cuya devoción promovió la M. Cándida durante el resto de su vida, son asombrosas; ya iremos enterando de ellas a nuestros lectores; baste por hoy con el principio de su historia.
       La imagen del Divino Niño del Consuelo es hermosísima, y no se le puede ver sin quedar prendado de su amor. Creemos que su devoción se hará popularísima a lo que contribuirá no poco la Asociación que pasamos a exponer en el próximo número.

                                  AL NIÑO JESÚS DEL CONSUELO

                                              Cuando turbada el alma 
                                          llore tu ausencia,
                                          suspirando en la noche
                                          de la conciencia,
                                          y alce a tí sus clamores
                                          mirando al cielo,
                                          ¡Jesús del alma mía,
                                          sé mi consuelo!

                                              Cuando mi pecho herido
                                         por el quebranto,
                                         delante de tu Imagen
                                         vierta su llanto,
                                         -pues nunca mis pesares
                                         a tí yo celo-.
                                         ¡Jesús del alma mía,
                                         sé mi consuelo!

                                              Cuando amargue mi vida
                                         la angustia o pena,
                                         y arrastre sollozando
                                         ruda cadena,
                                         sin encontrar alivio 
                                         para mi duelo,
                                        ¡Jesús del alma mía,
                                         sé mi consuelo!

                                             Cuando bata el infierno
                                        mi navecilla,
                                        sin ver en horizonte
                                        faro ni orilla,
                                        ni estrella de esperanza
                                        brille en el cielo,
                                        ¡Jesús del alma mía,
                                        sé mi consuelo!

                                             Cuando luche angustiado
                                        con la agonía,
                                        tu nombre pronunciando
                                        y el de María, 
                                        y a tí el alma se lance
                                        con raudo vuelo,
                                        ¡Jesús del alma mía,
                                        sé mi consuelo!

                                            Cuando al dejar el valle
                                        de la amargura,
                                        de tu amor en las alas
                                        suba a la altura
                                        a contemplar tu rostro
                                        sin sombra o velo,
                                        ¡Jesús del alma mía,
                                         sé mi consuelo!

                                                                * Beato P. J. A. Fariña
                                
* El P. José Agustín Fariña Castro O.S.A.,  murió mártir en Paracuellos del Jarama, el día 30 de noviembre de 1936. Fue beatificado por el PP. Juan Pablo II, junto con otros 97 agustinos, el día 28 de octubre del 2007.               

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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
                                                       Pueden dirigirse a: MONASTERIO DE SAN DIEGO,
                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

                    Quienes deseen ayudar, con sus limosnas, a la causa de canonización de la Sierva de Dios, y a los gastos de edición de libros, estampas y reliquias, para dar a conocer su vida y propagar su devoción, pueden enviar sus donativos a nuestro Monasterio, por giro postal o por transferencia Bancaria a la cuenta corriente número:

                                             POPULAR   IBAN  ES12 / 0075 / 0556 / 52 / 0700777973 
                                                                    

SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 2 - 2

sábado, 15 de marzo de 2014


                       Espigando en la vida de la Madre Cándida


                            (Del periódico "La Perla de Valdepeñas" publicado entre los años 1931-1935)


      

    El toro desmandado.- 
¿Qué había en aquella niña que se imponía hasta a las mismas fieras? Un día se oyeron voces de alarma por las calles de Valdepeñas:  -¡El toro, el toro! ¡huid que allá va el toro...!- La gente corría, las puertas de las casas se cerraban violentamente; un torazo bravo galopaba cruzando calles y calles. Los esfuerzos para apresarle resultaban inútiles; pero la niña Cándida va a la calle y lejos de huir del toro se le pone delante, le llama, baja la fiera la cabeza, Cándidita le acaricia, se le sube por los cuernos y monta en él  a paso tranquilo lo lleva a la plaza donde sin dificultad alguna se deja apresar por sus perseguidores.
                                                                                                                 


¡Serán de las chinches!...
La pequeña penitente.- Desde los tres años hacía penitencias, y ya mayorcita se disciplinaba hasta derramar sangre. El Espíritu de Dios que la guiaba la
inducía a ello, y Cándida, docilísima a su voz, seguía en todo sus inspiraciones. Por mucho arte que se diera resultaba     imposible que algunos indicios no la delatasen. Esto sucedía con la lavandera que, encontrando manchas de sangre en la ropa, preguntaba a la niña:-¿Qué es esto? ¿De qué son estas manchas?- A lo que Cándida, disimulando solía contestar: -¡Serán de las chinches!...



Espíritu de profecía.- Desde la infancia resplandeció en esta privilegiada niña el espíritu de profecía. Predijo que sería monja y fundadora de un convento de agustinas en Valdepeñas. Viendo una vez a un sacerdote, dijo: Este señor será mi Director, y en efecto lo fué. A sus dos tías les anunció cuándo iban a morir. Estando una de ellas buena y sana, llegó por la tarde Candidita a visitarla y el saludo y la conversación fueron como sigue: "Tía, ¿qué hace Ud.?"- "Ya lo ves; ¿quieres merendar, Candidita? ¿Adonde vas"?- "Vengo a decirle a Ud. que se va a morir dentro de seis horas". - Pero chica, ¿tienes ganas de fiestas o lo dices de veras?" - "De veras se lo digo a Ud. para que se prepare, que el Señor se la quiere llevar". Dicho y hecho. Un granito apareció en la mano de la tía, granito que fué originando una rápida hinchazón del brazo; seis horas después se despedía cristianamente de la vida temporal recibiendo antes los Santos Sacramentos. Por estas cosas que decía la niña todos la amaban y la temían juntamente.



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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
                                                       Pueden dirigirse a: MONASTERIO DE SAN DIEGO,
                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

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SOR MARÍA CÁNDIDA DE SAN AGUSTÍN "LA PERLA DE VALDEPEÑAS" 2 - 1

lunes, 10 de marzo de 2014

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Núm. 2.                                                     FEBRERO                                                         1931. __________________________________________________________              

                         L L U V I A     D E     P E R L A S


    No ha sido otra cosa el éxito del primer número de nuestra hojita: una lluvia de Perlas. Como si fuera algo de valor inestimable largo tiempo esperado, La Perla de Valdepeñas ha sido acogida con tal entusiasmo que a los quince días pasaban de mil los suscriptores, y esto sin casi haber tenido tiempo para hacer ninguna propaganda.
    Es verdad que el incomparable amador de su patria chica, el ilustre valdepeñero Don Eusebio Vasco, que escribe en estas páginas el Árbol Genealógico de la M. Cándida, él solo tomó por su cuenta quinientas suscripciones; pero es con el fin de colocarlas en otras tantas familias de Valdepeñas que van acogiendo con entusiasta cariño el periodiquito que les cuenta las glorias de su ilustre paisana, cuyo nombre va a invadir el mundo por virtud de estas paginitas tan humildes.
     A donde quiera que va llegando la noticia de esta hojita despierta tal interés que las monjas de Valdepeñas no dan abasto a tanto pedido y va saliendo de allí una lluvia de Perlas. ¡alabado sea Dios! ¿Es este el principio de aquella promesa que hizo a su sierva de que su nombre llegaría a ser tan popular como el de San Antonio Abad?
     En este segundo número, La Perla da gracias efusivas a cuantos con tanto cariño como interés la han acogido en su hogar, sobre todo a los nobles valdepeñeros que hacen honor a su fama de hidalguía  en la acogida que han hecho a estas páginas destinadas a divulgar el nombre de la que será con el tiempo la más ilustre de sus paisanas.
      ¡Adelante con esos entusiasmos!
       Pero para propagar  nuestro periódico, para el buen servicio del mismo necesitamos Agentes, personas piadosas, jóvenes, aun niños y niñas que vayan de casa en casa ofreciendo La Perla y sirviéndola mensualmente. Los necesitamos en Valdepeñas y en todos los pueblos de España, si fuera posible, y de América y de Filipinas, pues a todas las naciones de habla castellana llegará muy pronto esta publicación. Lector querido, ¿no puedes tú hacer algo en este sentido? Tienes parientes, amigos, vecinos, relaciones... Ea, a llevarles Perlas; a buscar muchos, "estuches" para ellas; y...  a hacerlo enseguida; no lo dejes para mañana; hoy, ahora...

        ¿Se puede rezar o dar culto a la M. Cándida de S. Agustín?

       La doctrina de la Iglesia respecto a los Siervos de Dios que aun no hayan sido canonizados, o al menos declarados Beatos, es la siguiente:
       1º - Estrictamente se prohibe esculpir estatuas, acuñar medallas, pintar cuadros o publicar estampas con signos de santidad. Signos de santidad son los resplandores o aureolas que circundan las cabezas de los Beatos o Santos, o su glorificación entre nubes del cielo, ete.  No son signos de santidad representarlos ya simbólicamente, ya históricamente reproduciendo alguna aparición que se cuente en su historia publicada con permiso de la autoridad eclesiástica: así se ha representado a Bernardita con la Virgen de Lourdes, a los pastores Maximo y Melania con la Virgen de la Saleta, y centenares de advocaciones de la Santísima Virgen en España en las que se representan apariciones de Nuestra Señora.
        2º - Está prohibido todo culto, como encender velas o lámparas ante sus sepulcros, colgar exvotos de cera, plata, pintura o cualquier otra materia, y con mayor razón celebrar misas en su honor o hacer cualquier función religiosa en la iglesia, en oratorios o en lugares públicos en honra de los mismos. Y tan severamente prohibido está todo esto que basta uno de estos hechos para no poderse entablar Proceso de Beatificación, o si está entablado, no poderse continuar.
      3º - Está prohibido publicar sus vidas en las que aparezcan revelaciones, milagros, profecías o gracias recibidas por su intercesión, sin que dichas vidas o relaciones lleven la censura y la licencia del Ordinario, y aun entonces debe protestarse que en cuanto se diga no se trata de anticipar dictamen al de la Iglesia; que los hechos narrados no merecen más  fe que las de las personas que los cuentan, y que los calificativos que suele darse a las personas muertas con fama de santidad, de bienaventurado, santo, etc. no se toman en su sentido estricto, sino latamente, como se usan a veces para calificar a personas vivas.
     4º - Todo lo dicho no impide que privadamente se encomienden las personas devotas a ellos, siendo esta fe y oración  necesarias ordinariamente para obtener de Dios por intercesión de sus Siervos las gracia y milagros que han de servir para su Beatificación y Canonización, y que son prácticas que prueban y mantienen viva la fama de santidad de los mismos. Por eso puede encomendarse a ellos, rezarles en privado, sea en la iglesia cada persona en particular, sea en casa ya solos ya en familia, sea en cualquier otro lugar. Y por eso autoriza la Iglesia la publicación de oraciones y novenas en su honor, declarando siempre que están destinadas para el uso privado; todo esto quita a dichos obsequios el carácter de "culto" prohibido por la Iglesia.
     Aplicando, pues, estas reglas a nuestra Madre Cándida decimos que no se la puede pintar con aureolas o signos de santidad; pero no hay inconveniente en reproducirla en cualquiera de los hechos o apariciones que cuenta su Vida, publicada con la censura y licencias de la autoridad eclesiástica; que no se le pueden encender velas en su sepulcro, ni colgar junto a él exvotos por las gracias recibidas (aunque pueden estos guardarse en un lugar fuera de la iglesia). 
     -Que se puede contar su vida con todos los milagros, profecías y gracias, pero que dicha relación no merece otra fe que la de las personas que la han testificado; en el caso presente en que se está ultimando el Proceso informativo, muchos de los sucesos de su vida han sido testificados por personas que, o conocieron a la M. Cándida, o lo oyeron de los que la conocieron y trataron. 
   -Que estas relaciones, sea en este periódico, sea en libros, folletos o estampas, deben llevar la censura o aprobación eclesiástica, como la lleva La Perla de Valdepeñas, más la protesta que estampamos en su primer número. 
   -Que se pueden encomendar a ella, llevar u honrar privadamente sus imágenes o estampas, aplicarlas a los enfermos y rezarle privadamente preces y novenas, las cuales, si están impresas, deben llevar también la aprobación del Ordinario.

      

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                                                               Oración 
  
                                      ¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
                         que de tantas maneras has manifestado tu Omnipotencia
                         y Misericordia en favor de los hombres: escucha mis ruegos
                         en la necesidad que ahora siento y por los méritos e intercesión
                         de la V.M. Cándida de San Agustín, concededme la gracia que 
                          pido si ha de ser para tu mayor gloria y bien de mi alma. Amén
                           
                                                        (Hágase la petición y récense tres Gloria Patri)

                       Rogamos nos comuniquen las gracias recibidas por intercesión de la
                                                          Sierva de Dios Madre Cándida de San Agustín. 
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                                                                    MM. AGUSTINAS,  c/ Convento, 1
                                                                                13300 Valdepeñas 
                                                                           (Ciudad Real) ESPAÑA
                                                                                Tel.  926 32 21 05

                    Quienes deseen ayudar, con sus limosnas, a la causa de canonización de la Sierva de Dios, y a los gastos de edición de libros, estampas y reliquias, para dar a conocer su vida y propagar su devoción, pueden enviar sus donativos a nuestro Monasterio, por giro postal o por transferencia Bancaria a la cuenta corriente número:

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